miércoles, junio 06, 2007

Marco Teórico

Principalmente nuestra investigación sobre Vladimir Ilich Ulianov, Lenin se encuentra durante toda la revolución rusa, puesto que fue un personaje muy destacado e importante en ella.

Ésta es un conjunto de acontecimientos que tuvieron lugar en la Rusia imperial y culminaron en 1917 con la proclamación de un Estado soviético, denominado desde 1922 Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. El término Revolución Rusa hace referencia a las dos revoluciones que triunfaron en 1917. La primera, que comenzó con la rebelión ocurrida entre el 8 y el 12 de marzo de 1917, derrocó a la monarquía autocrática imperial; suele ser denominada Revolución de febrero. La segunda, que se inició con una insurrección armada el 6 y 7 de noviembre, fue organizada por el partido bolchevique en contra del Gobierno Provisional instaurado tras la primera fase revolucionaria y operó una transformación en las relaciones económicas, políticas y sociales de la sociedad rusa; se denomina Revolución de Octubre.
Los antecedentes de la Revolución Rusa son las reformas emprendidas por el zar Alejandro II habían generado una corriente en favor del cambio constitucional. Los gobiernos locales eran considerados como el embrión de un gobierno parlamentario y la liberalización en materia legal estimuló la elaboración de una legislación también a escala nacional. La abolición de la servidumbre promovió el deseo y la necesidad de una reforma agraria de mayor alcance. El primer paso fue la organización de un partido que protagonizara el proceso de lucha; en 1898 quedó fundado el Partido Obrero Socialdemócrata Ruso que en su II Congreso ya contaba con dos facciones enfrentadas: mencheviques y bolcheviques. El esfuerzo de la I Guerra Mundial , la presión de los partidos de la oposición, que desprestigiaban constantemente a la familia imperial por el trato íntimo que ésta dispensaba al monje Grígori Yefímovich Rasputín y denunciaban la ineficacia del gobierno, así como la propia incompetencia de la dinastía gobernante se convirtieron en un lastre demasiado pesado para el régimen absolutista. El gobierno no consiguió restablecer el orden y el poder quedó en manos de un Gobierno Provisional formado por los miembros más destacados de la Duma estatal. El zar Nicolás II, que no contaba con el apoyo de ninguna fuerza, abdicó.


El Gobierno Provisional, incapaz de solucionar los problemas internos, lanzó una ofensiva a finales de julio que fracasó y provocó la desorganización del Ejército. Parecía que la propaganda bolchevique estaba justificada y los soldados, en palabras de Lenin, “votaron con los pies” cuando desertaron del frente. La situación en Petrogrado era tal que el Congreso de Soviets se vio obligado a reclamar la abolición de la Duma y la convocatoria de una asamblea constituyente.

La gran influencia de los bolcheviques quedó demostrada en una manifestación organizada por el Soviet. Las fuerzas de los bolcheviques se encontraban en el núcleo más beligerante de esta gran masa armada. Una vez que los bolcheviques se hicieron con el control, el nuevo gobierno puso fin a la participación de Rusia en la I Guerra Mundial a través de la firma de la Paz de Brest. De acuerdo con lo establecido en este tratado, los rusos se vieron obligados a entregar los estados bálticos, Finlandia, Polonia y Ucrania. El pueblo se indignó por la pérdida de estos territorios, y la oposición al partido bolchevique provocó una guerra civil. El gobierno de Lenin adoptó medidas para eliminar a sus rivales políticos. Aunque el campesinado no era seguidor de los comunistas, decidió apoyarles.

Lenin y el Partido Comunista Ruso se hicieron con el control del país. En 1921, Lenin estableció la Nueva Política Económica para fortalecer al nuevo Estado. El 30 de diciembre de 1922 se constituyó oficialmente la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, en la que los territorios étnicos del antiguo Imperio Ruso se unieron a la República Socialista Soviética Federada de Rusia.